Chaves

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"Andar y contar es mi oficio"

domingo, 5 de abril de 2015

Crónicas

Dado que nuestro centro en general y este blog en particular son un homenaje a la figura de Manuel Chaves Nogales, magnífico cronista de su tiempo, hemos querido compaginar la vertiente más literaria con espacio para enfoques más periodísticos. 
De esta forma, y aunque no era una actividad incluida dentro del Programa de Creatividad Literaria, hemos trabajado la realización de crónicas tanto en 2º como en 3º de ESO ya que, a fin de cuentas, se trata de un género híbrido en el que el estilo personal resulta fundamental.

Un amor para todos los públicos (Laura Morillo. 3ºD)


El fútbol es precioso. Es maravilloso, de hecho. Y por lo menos a mí, no me lo va a joder nadie. Ni Tebas, ni lo que pasó en diciembre en Madrid, ni los policías, ni mucho menos las derrotas. 

 Aún así, Tebas, hazle un favor a la belleza del fútbol y a la lógica humana, deja de intentar jodernos lo injodible y vete ya. O haz las cosas mejor, tú eliges. Me parece muy bien, que usted quiera quitar la violencia de los estadios y ponga leyes en contra de ellas, porque todos los y las amantes del fútbol real estamos de acuerdo en que las cosas se estaban desmadrando. Por favor, simplemente busque la definición de violencia en cualquier diccionario, y busque a ver si en sinónimos está la palabra ‘’ultra’’, porque no es así. 

Si, hay muchos grupos ultras que son violentos, y si hay gente que se pega en los campos suelen ser los ultras, pero ni erradicarlos es la solución, ni lo que estáis haciendo. El otro día fui al campo de mi equipo (que no nombrare hasta el final del artículo) y vi cómo inspeccionaban una bufanda de arriba a abajo a ver si ponía el nombre de los ultras de mi club. Mi tío comentó que era una estupidez porque las cámaras no iban a apuntar justo a la bufanda. Pero la estupidez está en que sea un problema si sale en televisión. 

Otro problema es la policía. En mi club la mayoría de partidos los toman como partidos de ‘’alto’’ riesgo, por lo que la policía está ahí, de pie en medio del pasillo, molestando a la visión en la zona de los ultras. Llenando los pasillos de la zona que más llena está. Imaginaros por un momento que hay que evacuar el campo, y los policías ahí, siendo además de un bulto metafórico un bulto literal. 

Obviamente la policía no siempre hace las cosas mal. El otro día, en el partido, marcó el equipo visitante, y sorprendentemente unos que vendrían de algún pueblo cercano y habrían conseguido las entradas de reventa y por eso estaban sentados lejos del resto de los visitantes y empezaron a celebrar el gol, como es normal, para eso es su equipo. El error viene cuando todos los visitantes se han callado ya y ellos siguen grabándose, como queriendo resaltar lo buenos seguidores que son de su equipo. A mis ojos se estaban riendo de nosotros, en nuestra parte del campo y gente que ni siquiera debía de estar ahí. Y ahí la policía sí que actuó bien, diciéndoles que se relajaran y no regodearan de nosotros. Creo que incluso le quitaron la bufanda. 

Aunque en el segundo tiempo dos hombres empezaron a pegarse, y las pocas felicitaciones que los policías merecieran se desinflaron lentamente cuando uno de ellos se queda mirándolos sin hacer nada, y lo que al fin hace cuando actúa es ir directamente al hombre de la afición visitante, queriendo llevárselo sólo a él. 

Pero aparte de eso, os propongo hacer una cosa cuando vayáis a un campo de fútbol: observad, y escuchad. Porque huele a nervios, a orgullo, sabe a pipas, y al bocadillo del intermedio. Oye a vitores, oye a ultra. No tiene por qué oír a violencia si no quieres rebuscar detrás de toda la gente aplaudiendo, toda la gente pelando pipas, todas las respiraciones que estén aburridas o por el contrario con el culo casi fuera del asiento, en busca del gol, cerca de él. Que sí, que quizás se oiga algún insulto al árbitro, pero si pones las cosas buenas y las malas en una balanza: el fútbol es precioso, es una maravilla, como todo deporte, como todo lo que haga a la gente sentir. Que sí, que también se gasta demasiado dinero en él, y quizás sea culpa de todos los que lo vemos precioso, pero eso tampoco me va a arruinar el sentimiento.

Obviamente sólo compartirán mi opinión los que compartan mi pasión. Los que sepan decir que no a todo lo que intenta afear lo inevitablemente bonito. 
Los que saben que un amor para todos los públicos es indestructible.

Crónica: Mi Lunes santo y mi "Madrugá" (David Benítez. 2ºB) 

Hoy voy a hablar de mi Lunes Santo y mi Madrugá.
El Lunes Santo era uno de los días más esperados por nosotros. Fuimos a las 12:30 a ver la salida del Cautivo de Santa Genoveva, y la verdad fue preciosa, para nosotros, el Cautivo no lleva costaleros, va andando solo por las calles de Sevilla siendo el Cautivo de un barrio entero. Fuimos acompañándolo desde su salida hasta que llegó a la Carrera Oficil. En la Plaza de España, se encontraba el mismísimo Rey de España para ver pasar la hermandad. Nos salimos a almorzar y esperamos a la Virgen. Cuando llegó, el Rey bajó a dar la levantá, y luego fuimos al encuentro del Cautivo. Al pasar por el Postigo se lució muchi, ya que redució muchísimo la velocidad hasta andar completamente solo. Nos emocionamos en varias ocasiones, ya que nos acordábamos mucho de mi abuelo que falleció en enero, y de hecho, la chicotá que puso al Cautivo en la calle, se la dedicaron a él. Dejamos al Cautivo en Campana, nos dirijimos al puente de Triana a ver pasar la hermandad de San Gonzalo, a pesar de nuestro gran dolor de pies y que estábamos un poco agobiados  ya que el Cautivo lleva a muchísima gente detrás y en el centro hay que ir un poco apretados. Por último, fuimos a ver la Hermandad de Las Aguas en Arfe. Cuando llegó el palio, le cantaron una saeta y le echaron una inmensa petalada, fue precioso. Queríamos ver el beso de Judas y el Misterio de Santa Marta, pero debido a nuestro dolor de pies, nos fuimos a casa.

Y por fin llegó el día, el día de la madrugá. Estaba deseando salir, íbamos a salir a las 4 de la madrugada, pero desde que nos acostamos, yo no me pude dormir. Fuimos en autobús al centro y vimos la entrada de la Hermandad de El Silencio. “Silencio, silencio, Jesús Nazareno”. A mi me encantan las marchas de Semana Santa, de hecho estoy en una banda de cornetas y tambores; pero sin embargo, disfruto muchísimo el silencio de la gente al pasar las hermandades sin música, no se oye a nadie. La siguiente hermandad fue el Gran Poder, está hermandad me encanta. Es otra hermandad de silencio, pero el cristo es impresionante, es que no sé como expresar mi devoción hacia este cristo. El palio es impresionante, cuando lo levantan suena muchísimo, me lo levantaron dos veces delante y me dolió hasta a mi. Fuimos cerca de Arfe a ver la hermandad de el Calvario. Cuando pasaba el palio, se escuchaba la banda de la cruz de guía de la hermandad de Triana. No soy Trianero, pero el andar de está hermandad me encanta. Vimos pasar al misterio de las Tres Caídas y nos encontramos con dos de mis tíos. Fuimos al encuentro del palio y me metí delante de la Virgen con mi tío Raúl. Lo disfruté bastante. Vimos a la hermandad de los Gitanos, donde le tocaron la Saeta al cristo, me encanta esa marcha y me encanta ese cristo. Es que en la madrugá me gustan todas las hermandades y no sé como explicarlo; pero la que más me gustaba es la que venía a continuación, la Macarena. Fuimos a la basílica a verla entrar. Paso el cristo de la Sentencia, convirtiendo Sevilla en Roma por donde pasaba, divino. Y llegó, llegó el momento más esperado de mi Semana Santa, llegó el palio de la Macarena. Antes de entrar en el arco de la Macarena, toda persona presente le cantó su himno. ¿Que si me emocioné? Lloré como un niño chico. Andó con su paso elegante, reviró para entrar y en el giro la pude ver de cara, como si me estuviera mirando. Le pedí que cuidara a mi abuelo muchísimas veces. Le cantaron sin exagerar 5 o 6 saetas seguidas. Cerraron la puerta de la valla y se dio la vuelta para despedirse de su pueblo hasta el siguiente año. Lloraba, no quería que se acabara, quería seguir disfrutando de ella. Le tiraron una inmensa petalada a los gritos de “Macarena, ¡guapa!”. Cuando ya estaba dentro de la basílica, la música siguió sonando y hizo lo más elegante que puede hacer una hermandad, lo hace todos los años, volvió a salir completamente para decir adiós a su gente, y entró. Entró la Reina de Sevilla, la disfruté mucho tiempo pero quería más. Me fui a casa cansado, emocionado, con un dolor intenso de pies, mareado por la calor, y llorando; parezco un llorica pero es que para mi la Macarena es mi mayor devoción, mi Reina. Llegamos a las 5 de la tarde, me acosté y no me levanté hasta las 10 de la mañana del siguiente día.


Crónica personal de una freakzoner (Lorena Monfort. 2ºF)

La Freak Zone de Ponferrada 2015 es un evento desarrollado entre los días 2 y 5 de abril, que se organizó en el local de la calle Río Selmo, 12. En él pudimos encontrar puestos de merchandising, grandes mesas destinadas a juegos de mesa, televisiones con mandos para videojuegos, e incluso una televisión con una zona acotada para el Just Dance 2015.

El viernes 3 de abril por la tarde fui allí con varios amigos para ver el ambiente y los puestos. Primero miramos los artículos de merchandising, había desde abalorios hasta mangas y figuras. Algunos de nosotros, que ya les habíamos echado el ojo a varias cosas, nos animamos a comprar. Más tarde nos acercamos a la zona de videojuegos, y esperamos a que se quedara alguno libre. Cuando conseguimos una pantalla y un par de mandos jugamos un rato, ya que uno de mis amigos tenía un torneo al día siguiente. Por último miramos varios juegos de mesa y estuvimos jugando un rato hasta que dieron las ocho y cerró la Freak Zone.

El sábado por la mañana había un taller llamado: "Troleamos" al estilo Rubius. Al llegar allí nos dividieron en grupos y nos explicaron en qué consistía, era muy sencillo, había que trolear (gastar bromas) a la gente de la Freak Zone mediante diferentes pruebas, y lo más importante era que nos divirtiéramos. La primera prueba consistió en pedir a la gente que dibujara diferentes objetos en una hoja de papel: al principio nos miraban como si estuviéramos locos, pero siempre había alguien que accedía. En la segunda prueba nos teníamos que hacer fotos con gente que estuviera haciendo cosplay (acción de disfrazarse como un personaje de anime/manga): eso fue más fácil, ya que solían ser chicos de nuestra edad los que estaban disfrazados. Después hubo muchas pruebas más y todas ellas muy divertidas.

Por la tarde había un concurso de Just Dance 2015. Tenía que empezar a las 20:00 h, pero se retrasó media hora. Apuntados al concurso estábamos catorce personas. Por fin empezó la competición y nos explicaron cómo nos íbamos a dividir para la eliminatoria.

En la primera ronda concursamos por parejas, a mí me tocó con un amigo la canción de "Let it go", nos miramos sonriendo con ironía, y salimos al escenario. Él me dejó elegir personaje, y antes de empezar me pidió que le ganara. La canción empezó, y los dos íbamos casi a la vez en el marcador, yo escuchaba los ánimos de mis amigos, y eso me hizo ir mejorando cada vez más en los movimientos. Llegó un momento en el que ya había adelantado a mi amigo, pero aún así me esforcé hasta el final de la canción. La victoria fue clara y él me dio la enhorabuena. Sentí satisfacción al haberme clasificado a la siguiente fase.



La ronda de eliminatoria siguió, hasta que quedamos siete personas y comenzó la siguiente, con dos grupos: uno de tres adolescentes, entre los que me encontraba yo, y otro de cuatro, en el que se encontraba mi amiga. A mi grupo le tocó la canción de "Sirtaki": cuando las organizadoras dijeron el título, los espectadores resoplaron. Yo sabía cuál era ese baile, y era uno de los más difíciles, pero tomé aire y dí lo mejor de mí. Al principio una chica iba en cabeza, pero al poco tiempo la alcancé y superé, en ese momento escuché el grito de mi hermana: ¡Vamos Lore!, y a los demás participantes y espectadores dando palmas al ritmo de la música. Entonces me llené de orgullo, ya había llegado muy lejos. Desde ese momento y hasta el final fui en cabeza y gané esa ronda. Al llegar junto a mis amigos, me felicitaron: ¡me había clasificado para la final!

El otro grupo salió al escenario, y les tocó la canción de "Tetrix": yo agradecí que no me hubiera tocado, porque no me gustaba. Mi amiga fue en cabeza toda la canción, pero cuando apenas quedaban unos segundos un chico la adelantó, arrebatándole la victoria. Aún así yo seguí animándola hasta el final.

Última ronda, los nervios me recorrían el cuerpo, pero sabía que mis amigos me apoyaban, e intentaría hacerlo lo mejor que pudiera. Sacaron el papel de la urna, y tocó la canción de "What Does The Fox Say?" Eso me sorprendió, porque la canción ya había salido antes, y mi contrincante la había bailado. A él también la pareció extraño, pero era la que tocaba, y no podíamos hacer nada. Yo nunca había bailado esa canción, pero aún así me esforcé al máximo. Al principio íbamos empatados, pero hacia la mitad empezó a sacarme ventaja. Escuchaba a mis amigos animarme, pero sabía que ya no podía ganar. Y así fue, él me ganó, pero no me importó, porque sabía que lo había hecho lo mejor que podía. Rápidamente los amigos del vencedor se acercaron a él y lo mantearon, pero, al mismo tiempo, los míos se acercaron a animarme: así todo resulta más fácil.

El domingo fue la entrega de premios: lástima porque tuve que volver a Sevilla. Pero, me lo había pasado muy bien y, además, ¡siempre es difícil ganar fuera de casa!

Así acabó mi experiencia en la Freak Zone, llena de emociones, alegrías y risas.





Una excusión inolvidable (María Madroñal. 2ºB)



El pasado 14 de abril, el Instituto Chaves Nogales de Sevilla organizó una excursión para los alumnos de 2ºESO a la ruta de 8 kilómetros del Salto del Cabrero, en la Sierra de Grazalema, específicamente en Benaocaz, un pequeño aunque laberintoso pueblo. 
Partimos de Sevilla a las ocho y cuarto de la mañana. El viaje fue un poco pesado para la mayoría de los estudiantes, ya que hablamos de dos horas en un autobús.
Al llegar a Benaocaz, realizamos un gynkana por el pueblo en la que por grupos teníamos que buscar, a partir de unas pistas, diferentes zonas como: fuentes, calles, iglesias, etc,  y fotografiarlas. 
Al terminar la gynkana desayunamos y nos dirigimos hacia el Salto del Cabrero.
Los profesores habían planeado un juego en el que daban una serie de plantas, objetos y animales a los que teníamos que hacerles fotos durante el senderismo. A  la vez teníamos que ir vestidos de bandoleros, ya que la Sierra de Grazalema era uno de los sitios donde más bandoleros se refugiaban, aunque esta parte de la actividad no se llegó a realizar. Gracias al juego estábamos más entretenidos, y así el camino se hizo más ameno. 
El terreno era peligroso y agotador debido a las grandes piedras que se encontraban en el suelo y a las largas cuestas que había que subir. También hubo muchas fuerte ráfagas de viento, que más entrada la tarde se fueron acabando. Al subir una gran cuesta, se encontraron con un llano en el que nos paramos a almorzar. Para mí mi bocadillo me supo a gloria después de la caminata que nos habíamos dado. Durante la comida, en varios momentos, estuvimos muy alborotados ya que a apareció un burro que corría alrededor de nosotros. El paisaje estaba formado por un mezcla entre grises rocas y arbustos de augalas, una planta amarilla en la que la mayoría de sus hojas son sustituidas por espinas, y la verdad es que la apariencia engañaba, sobre todo para dos amigas mías que se cayeron sobre el arbusto.
Más tarde seguimos caminando hacía la falla del Salto del Cabrero, un impresionante desfiladero entre dos laderas. Durante el camino encontramos un prado lleno de cerdos y algunas vacas con sus terneros, cosa que fue peligrosa para los niños.
El recorrido de vuelta hacia el pueblo se nos hizo más corto, ya que era cuesta abajo e hicimos menos paradas.
Al llegar al pueblo, que sería sobre las cinco,  todos los alumnos estábamos destrozados y con ganas de llegar a nuestras casa, aunque todavía quedaban otras dos horas de camino hacia Sevilla. 
A las siete de la tarde ya se encontraba todo el mundo en la puerta del instituto esperando a sus padres.
En general la salida fue divertida y todos los estudiantes de 2ºESO se llevaron con ellos una gran experiencia... ¡y algunas agujetas!

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